El medio de noticias Asahi Shimbun Globe +, generó tendencia de visitas en una entrevista con el director Sunao Katabuchi, (Kono Sekai no Katasumi ni), debido a la opinión del mismo frente al estado contemporáneo de la industria del anime japonés en cuanto a su posición distante al resto del mundo.

 

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Argumentos del director:

En la entrevista, Katabuchi alega que: «la industria de la animación japonesa está fuera de contacto con el resto del mundo» y que «el anime para niños está muerto». El considera que la industria está mal vista en los festivales de cine y de animación por un solo motivo, y es que dejaron de conectarse con el mundo, y un claro ejemplo es la falta de animaciones para niños que existen actualmente, que han sido reemplazadas por series encasilladas para un público específico (en referencia a temáticas más adultas). Por un lado, la popular franquicia » Detective Conan» tenía como objetivo principal llegar a un público infantil, aunque hoy en día se ha dirigido a una audiencia  ligeramente más adulta. Además de ello, señaló el poco interés de la industria por ofrecer material orientado a la niñez, y lo único que logra mantenerse vigente son las franquicias históricas como Doraemon y Anpanman.

 

Síndrome de Galápagos:

Por otro lado, el director mostró su preocupación por el cambio brusco y negativo que han experimentando gran parte de los estudios de animación, al punto de padecer un síndrome, denominado como Galápagos (haciendo alusión a la isla Galápagos que contiene una fauna autóctona muy distante del resto del mundo), es decir, que los artífices de la industria solo se limitan a crear productos locales y la concentración está prácticamente limitada; es por ello que en los festivales no se les da una verdadera atención a las producciones japonesas, en pocas palabras, » más de lo mismo».

Objeción del director:

Katabuchi sostuvo que cada una de sus palabras han sido abordadas y redactadas de forma antinatural, culpando al entrevistador de solo centrarse en la parte negativa y no valorar aquellos aspectos importantes en los cuales dejó un mensaje a la reflexión. «Definitivamente no estaba preparado, sus conocimientos en el tema era muy superficiales y carecían de fundamento», mencionó el reconocido autor. 

Respuesta de discordancia de algunos usuarios:

Con relación a la entrevista, algunos usuarios en sus redes sociales respondieron no ocultaron su molestia contra Katabuchi al alegar que la animación japonesa está muy alejada del mundo. Para ellos es la más poderosa en cuanto a la materia y las personas consumen lo que ellos producen. Se pudo leer un comentario que decía lo siguiente: «¿No es la singularidad la principal carta para que el anime japonés sea genial? Existe una mayor preocupación con respecto a Japón que sigue servilmente las tendencias del extranjero».

Pero Katabuchi reaccionó inmediatamente a dichas opiniones planteando lo siguiente: ‘No importa cuán grande sea el anime japonés, ¿acaso no afecta negativamente el equilibrio, si este no posee contenido? Hay un enorme agujero en esta área (refiriéndose al  contenido)» . Acto seguido, vuelve a dejar una observación sobre el contenido presentado en la entrevista, cuyo argumento fue resumido en diferentes situaciones y a su vez reflejaba en parte una opinión del escritor.

 

 

Opinión personal del redactor:

Debo decir, que si bien el director afirma que la nota no estuvo de forma completa, en ningún momento se desafecta de dichas opiniones sobre el estado de la industria del anime japonés. Pues creo (intentando ser lo más objetivo posible), los argumentos Katabuchi no están alejados de la realidad, ya que, considero que realmente el desarrollo de la animación japonesa se ha encasillado en una sola forma de producción, sin ovacionan y sin pasado, sus bases o pilares no se toman en cuenta como ejemplo de lo que hizo grande a la industria, ni tampoco a lo que demanda el mundo que consume sus productos actualmente. Si bien, aún quedan algunos destellos de calidad y se están abriendo nuevos mercados extranjeros para la animación, el mundo aún sigue esperando mucho más de los productos que surgen de Japón… Como un hijo que espera los consejos y experiencias de sus mayores (hago alusión a la industria japonesa como nodriza de toda la cultura animada). Es por eso, que siento y comparto la opinión del director, y considero que a tal punto están estancados en su síndrome de galápagos, que aún no se atreven a sacar sus contextos argumentales y audiovisuales fuera de los paisajes de Japón.

Por otra parte, también considero que aún quedan algunos destellos de brillo en la materia, de algunos estudios que intentan hacer trabajos de calidad, directores, películas y algunas series donde se puede distinguir que todavía hay vestigios de lo que fue y ojalá pretenda ser nuevamente la industria de animación japonesa.